Nunca se sabe si esto de tener una carrera corta y exitosa es bueno o malo, porque por un lado, te quedas con la miel en los labios, pero claro, no asististe a la decadencia que todo proceso tiene, entonces más allá de si fue gloria o cobardía mejor disfrutemos de aquel sonido del grupo THE HOUSEMARTINS.

El caso de los Housemartins, va en ese rango, porque ellos gestaron su idea desde 1983, pero no editaron un disco hasta 1986, y luego en el primer día de septiembre de 1987, 31 años atrás, llegaba el segundo disco, el que nos ocupa hoy: The People Who Grinned Themselves To Death, pero a un año del debut, llegaba la despedida.
The Housemartins, vivieron a la sombra de The Smiths allá en el Reino Unido, y al igual que ellos, su carrera fue breve pero, contundente. Porque, “The Housemartins” también como la banda de Morrisey, recibieron jugosas críticas y alabanzas, sobre todo, por esa habilidad que tuvieron para mezclar el pop más chispeante con el más que evidente gusto del grupo por la música negra, especialmente el góspel e incluso el sonido Motown, así, daban a sus composiciones un empaque moderno, pero a la vez clásico e irresistible. Si a esto le añadimos que su discurso venía marcado por un muy interesante cóctel de mensajes, el resultado es que encima le ponían pimienta polémica, política y moral sus grandes melodías. Por desgracia para ellos, por mucho que el sonido a secas fuese tan atrayente, su marcadísima retórica británica hizo que, muchas veces, no fuesen comprendidos sus mensajes más que para aquellos que vivían el día a día de las islas, y allí estaban la sonoramente engañosa (y maravillosa) Bow Down y también Build, una balada inolvidable que, lejos de llevarnos por caminos de enamoramiento, se sumerge en críticas sociales desde perspectivas históricas, con el trasfondo de una visión de la evolución del mundo del trabajo y el capitalismo propia del marxismo . Así fue el sonido y la lírica de los ingleses The Housemartins, un grupo de referencia inolvidable , que si bien sonaba dulce, en realidad era irónico e inconformista, y sobre todo, ácido, muy crítico!, y humanista.


AHORA SUENA
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